Los cuatro materiales, uno a uno
En una vivienda de Donostia lo más probable es que encuentres alguno de estos cuatro, y a menudo varios a la vez, porque cada reforma cambió un tramo.
- Plomo: gris mate, blando. Si lo rascas con una moneda deja una marca brillante. Las uniones son abultadas y redondeadas, hechas con soldadura. Aparece en fincas anteriores a los años sesenta: Parte Vieja, Área Romántica, Gros.
- Hierro galvanizado: gris, duro, con roscas y manguitos visibles y óxido en las uniones. Es el material estándar de las promociones de los sesenta y setenta: Amara, Intxaurrondo, Altza, Errenteria, Pasaia.
- Cobre: color rojizo inconfundible, uniones soldadas limpias. Se generalizó a partir de los ochenta y noventa. Buen material, aunque transmite ruido y es sensible a corrientes eléctricas parásitas.
- Multicapa: tubo con recubrimiento plástico blanco o gris, con accesorios de latón prensados. Es lo que se instala hoy y lo que usamos en renovaciones.
Por qué importa tanto en Donostia
El agua que llega a la ciudad desde el embalse de Añarbe es blanda. En zonas de agua dura, el carbonato forma una película en la pared interior del tubo que acaba protegiendo el metal. Aquí esa película no se forma, así que el metal queda más expuesto.
La consecuencia práctica es que las instalaciones antiguas de hierro se pican y se cierran por óxido con más facilidad que en otras ciudades. No revientan de golpe: se van estrechando por dentro durante años. Ese es el origen del síntoma más común que atendemos, la presión que baja poco a poco y que nadie sabe explicar.
El plomo: qué dice la norma y qué haríamos nosotros
No existe una obligación general de sustituir el plomo en instalaciones interiores ya existentes, pero está prohibido usarlo en obra nueva y las normativas de calidad del agua han ido rebajando el límite de plomo permitido en el agua de consumo.
Nuestra recomendación práctica: si hay niños pequeños o un embarazo en casa, es una de esas reformas que conviene no aplazar. Y si vas a reformar el baño o la cocina de todas formas, hazlo entonces: con la pared ya abierta, el sobrecoste de cambiar el tramo es una fracción de lo que costaría en una intervención independiente.
Truco mientras tanto: si tienes plomo y la casa ha estado varias horas sin uso, deja correr el agua del grifo unos segundos antes de beberla o cocinar con ella.
Mezclar metales: la causa de avería que casi nadie ve venir
En fincas que se han ido reformando por tramos es habitual encontrar cobre unido directamente a hierro galvanizado, o multicapa con accesorios metálicos empalmados a plomo. Cuando dos metales distintos se tocan en presencia de agua se genera corrosión galvánica y la unión acaba fallando.
Es la razón por la que, en un piso reformado hace quince años, la fuga aparece justo en el punto donde acabó la reforma y empezó lo antiguo. Cuando renovamos, esas uniones se resuelven con manguitos dieléctricos o llevando el tramo nuevo hasta un punto limpio, no empalmando por donde toque.
