Construido sobre las vegas: por qué aquí la humedad engaña
Amara Berri se urbanizó en los años sesenta y setenta sobre terrenos ganados a las vegas y marismas del Urumea. Esa historia se nota todavía: el nivel freático es alto y en garajes, trasteros y locales en planta baja aparece humedad estructural que no tiene absolutamente nada que ver con una tubería.
Es el barrio de Donostia donde con más frecuencia decimos a un cliente que no tiene una fuga. Antes de encender el geófono comprobamos el contador con todo cerrado; si no se mueve, el agua no viene de la instalación y buscar por ahí solo genera obra y factura. Preferimos cobrar el diagnóstico y ahorrarte la reparación que no necesitas.
Malos olores y marea en los desagües
En la parte baja de Amara, próxima al río, el saneamiento nota la influencia de la marea. Con marea alta el aire del colector se comprime y busca salida por cualquier sifón que se haya quedado sin agua: un sumidero en desuso, el lavabo de una habitación vacía, la lavadora de un piso que no se ocupa.
El síntoma es mal olor sin atasco, y la solución no pasa por meter máquina de presión. Basta con recuperar el cierre hidráulico, cambiar válvulas antirretorno resecas o instalar aireadores. Es una intervención barata que en este barrio resuelve muchos avisos que otros facturan como desatasco.
Bloques de los sesenta: hierro galvanizado y lodos en la calefacción
Las promociones de esa época se hicieron con tubería de hierro galvanizado y radiadores de hierro fundido. Cincuenta años después, el hierro se ha ido cerrando por dentro por óxido (de ahí la presión que baja poco a poco) y los circuitos de calefacción acumulan lodo que deja los radiadores fríos por abajo y acaba matando la bomba circuladora.
Son los dos trabajos que más hacemos en Amara: renovación de la instalación de agua por multicapa, que se puede ejecutar por fases sin dejar la casa sin agua de noche, y lavado químico del circuito de calefacción con filtro desfangador. Ninguno de los dos es urgente el día que llamas, pero los dos evitan la urgencia de dentro de dos inviernos.