Cuántos litros necesitas de verdad
El error más caro con un termo eléctrico es comprarlo por precio en vez de por capacidad. Si se queda corto, te duchas con agua templada y acabas subiendo el termostato, lo que dispara el consumo. Si es demasiado grande, pagas por mantener caliente un agua que nunca usas.
Como referencia práctica, estas son las capacidades con las que trabajamos, ajustando siempre si hay bañera, hidromasaje o alguien que se ducha a horas muy distintas del resto.
- Una persona, un baño con ducha: 50 litros
- Dos personas: 75-80 litros
- Tres o cuatro personas: 100 litros
- Cuatro o más personas, o vivienda con bañera: 150 litros
Dónde colocarlo importa más de lo que parece
En muchos pisos del Centro y de Gros el termo acaba en la galería o en un tendedero exterior porque es donde cabe. Ahí sufre más: en invierno pierde calor por el ambiente frío y húmedo, y si la galería no está cerrada corre riesgo de helada. Siempre que se puede lo llevamos a un punto interior y cercano al baño, porque cada metro de tubería entre el termo y la ducha es agua caliente que se enfría por el camino y que pagas dos veces.
En las viviendas próximas al mar (Antiguo, Ondarreta, Gros, Pasaia) el ambiente salino acorta la vida de los anclajes y de la chapa exterior. Fijamos con tornillería inoxidable y no colocamos el equipo en fachadas directamente expuestas.
Qué incluye la instalación
Una sustitución bien hecha no es colgar un aparato y conectar dos tubos. Incluye vaciar y desmontar el antiguo, revisar el estado de las llaves de corte y los latiguillos (que casi siempre hay que cambiar), montar la válvula de seguridad con su desagüe conducido, comprobar la toma de tierra y purgar el circuito antes de dar tensión.
Al terminar dejamos el equipo funcionando y verificamos que no gotea ninguna conexión pasados unos minutos a presión y temperatura. Retiramos el termo antiguo y lo llevamos a punto limpio: no lo dejamos en tu rellano ni en el portal.
El ánodo de magnesio: la pieza que alarga la vida del termo
Dentro del termo hay una barra de magnesio que se sacrifica para que no se corroa el depósito. Se consume con los años y, cuando desaparece, el que empieza a corroerse es el calderín. Revisarla y sustituirla cada cuatro o cinco años cuesta poco y puede duplicar la vida útil del aparato.
Es un mantenimiento que casi nadie hace porque casi nadie lo cuenta. Cuando instalamos un termo te decimos cuándo toca mirarlo, y si venimos por otra cosa y el aparato ya tiene años, lo comprobamos sin cargo.