Lo que se ve y lo que de verdad importa
En una reforma de baño el azulejo y el mueble se eligen en media hora y son lo que enseñas a las visitas. Pero lo que determina si el baño te va a dar disgustos son cuatro cosas que quedan enterradas: el estado de las tomas de agua, la pendiente y el diámetro del desagüe, la impermeabilización de la zona de ducha y la ventilación.
Con el baño abierto en canal es el único momento barato de arreglarlas. Por eso, en cada reforma que hacemos sustituimos las tomas antiguas por multicapa con llaves de corte independientes para cada aparato, rehacemos el desagüe con pendiente correcta e impermeabilizamos el hueco de ducha antes de alicatar. No es lo más vistoso del presupuesto, pero es lo que separa un baño que dura veinte años de uno que da problemas al tercero.
Fincas antiguas de Donostia: lo que solemos encontrar al abrir
En edificios del Área Romántica, la Parte Vieja y Gros es habitual encontrar bajo el alicatado tuberías de plomo original, forjados de madera y tabiquería sin ladrillo macizo donde no se puede colgar cualquier cosa. También aparecen a menudo trazados de agua y desagüe que pasan por la vivienda del vecino, herencia de reformas de hace décadas.
Lo damos por previsible y lo contemplamos en el presupuesto en lugar de venderlo como imprevisto a mitad de obra. En la visita inicial abrimos un registro o revisamos el estado desde el punto accesible más cercano, para que la cifra que te damos sea la cifra que pagas.
Ventilación: el detalle que salva el baño en un clima húmedo
En una ciudad con la humedad ambiente de Donostia, un baño interior sin extracción forzada acumula condensación todo el invierno, y esa condensación acaba en moho en las juntas, pintura levantada en el techo y olor persistente. Es uno de los motivos por los que mucha gente cree tener una fuga cuando lo que tiene es un problema de ventilación.
En toda reforma dejamos extracción mecánica con caudal adecuado al volumen del baño y, cuando la instalación eléctrica lo permite, con temporizador o detección de humedad para que siga funcionando después de la ducha. Cuesta poco y evita la mitad de los problemas posteriores.
Cómo trabajamos la obra
Trabajamos con un único interlocutor: no tienes que coordinar fontanero, alicatador y electricista por tu cuenta ni arbitrar entre ellos cuando algo no encaja. Te damos calendario por fases, avisamos de los días de más ruido para que puedas organizarte con el trabajo y protegemos el recorrido desde el portal hasta el baño.
El escombro se retira a diario, no se acumula en el rellano. En comunidades con ascensor pequeño o escalera protegida, frecuente en la Parte Vieja, lo hablamos antes con el presidente para no generar conflicto.