Frío arriba y caliente abajo: casi siempre es aire
Es el síntoma más común y el más fácil de resolver. Cuando un radiador está caliente en la parte baja y frío en la alta, tiene aire acumulado dentro que impide que el agua llene todo el elemento. Se purga por el tornillo superior y listo.
Lo que no es normal es tener que purgar cada mes. Si el aire vuelve a aparecer una y otra vez, es que está entrando por algún sitio: un vaso de expansión agotado, una microfuga que hace que el circuito aspire aire al enfriarse, o un llenado mal hecho. Purgar sin resolver eso es tratar el síntoma. Nosotros buscamos la entrada.
Cuando el problema no es el radiador, sino el reparto
En muchos pisos, el primer radiador del circuito se pone al rojo y el del dormitorio del fondo apenas se templa. No está averiado: el agua, como todo fluido, va por donde menos le cuesta, y si nadie ha equilibrado la instalación se queda en el primer tramo.
El equilibrado consiste en regular el detentor de cada radiador para forzar que el caudal llegue hasta el último. Es un trabajo de una mañana que no requiere obra y que transforma el confort de la casa. Además permite trabajar con una temperatura de impulsión más baja, lo que se nota directamente en la factura.
Lodos en instalaciones antiguas de Donostia
En edificios de los sesenta y setenta de Amara, Intxaurrondo, Altza o Errenteria es muy frecuente encontrar circuitos con radiadores de hierro fundido originales llenos de lodo negro: óxido, restos metálicos y suciedad acumulada durante décadas. Ese lodo se deposita en el fondo de los radiadores (por eso quedan fríos en la parte baja, justo al revés que con el aire), obstruye el circuito y acaba matando la bomba circuladora.
La solución es un lavado químico del circuito y la instalación de un filtro desfangador magnético. Es una intervención que se amortiza sola: evita averías bastante más caras en el equipo y recupera potencia calorífica que ya has pagado.
Cambiar radiadores sin rehacer la instalación
Sustituir hierro fundido por aluminio es de las intervenciones con mejor relación coste-beneficio: el aluminio calienta antes, pesa mucho menos y permite recuperar espacio bajo las ventanas. Se puede hacer radiador a radiador, sin tocar el trazado ni picar pared, y en un día se cambian los de una vivienda entera.
Al hacerlo aprovechamos para poner llaves termostáticas, que permiten regular cada estancia por separado. En una casa con habitaciones que apenas se usan, eso solo ya recorta consumo de forma apreciable.