Por qué existe esta web
Hay muchos fontaneros buenos en Donostia y muy pocas webs que expliquen algo. La mayoría son cinco frases genéricas, un teléfono y un formulario. Cuando alguien tiene una mancha en el techo a las once de la noche, eso no le sirve de nada.
Aquí hemos hecho lo contrario: contamos qué hacemos, cuánto cuesta y cómo puedes comprobar tú mismo si de verdad tienes una fuga antes de que venga nadie. Si con eso te ahorras una visita, nos parece bien. Preferimos que nos llames cuando de verdad hace falta.
Trabajamos en Donostia, no «en toda España»
La fontanería es un oficio local y el detalle importa. El agua que llega a la ciudad viene del embalse de Añarbe y es blanda, lo que significa que aquí un descalcificador no está justificado casi nunca, pero también que las tuberías de hierro antiguas se cierran por óxido con más facilidad que en otras ciudades.
Con la humedad que hay aquí, buena parte de las manchas que nos llaman a mirar no son fugas sino condensación o filtración exterior. Y en Amara o Loiola, levantados sobre las vegas del Urumea, el nivel freático explica humedades de garaje que nada tienen que ver con una tubería. Saber todo eso es lo que evita picar donde no hay que picar.
Cómo nos gusta trabajar
Damos hora concreta de llegada y avisamos si cambia. Diagnosticamos antes de coger la maza. Damos el precio por escrito antes de empezar. Y si al abrir aparece un imprevisto, se consulta antes de tocarlo, no se añade a la factura al terminar.
También decimos que no. Si la avería es de la comunidad y no tuya, te lo dejamos por escrito para que puedas presentarlo al administrador. Si tu equipo está en garantía del fabricante, te derivamos al servicio oficial en vez de cobrarte una reparación que ya tienes cubierta. Si no hay fuga, cobramos el diagnóstico y nos vamos.
Castellano y euskera
Atendemos en los dos idiomas, por teléfono y en casa. Si buscas iturgina en Donostia para una larrialdia o un ur-ihes, es exactamente lo que hacemos, 24 orduz.
Papeles en regla
Factura legal con IVA en cada trabajo, garantía de 12 meses por escrito sobre la mano de obra y la garantía del fabricante en los materiales, con marcas y modelos detallados en la propia factura. Sin eso, ni el seguro ni la comunidad ni un futuro comprador te van a aceptar el trabajo.