Dos parques de vivienda muy distintos en el mismo barrio
El Antiguo tradicional, en torno a la calle Matia y hacia Ondarreta, tiene edificios de mediados del siglo XX con instalaciones que van tocando renovación. Ibaeta, en cambio, se desarrolló sobre suelo antes industrial y tiene promociones bastante más recientes, con multicapa y montantes registrables.
En la práctica, esto significa que en el mismo barrio hacemos cosas muy distintas: renovación de tuberías y bajantes en la parte antigua, y sobre todo mantenimiento, sustitución de aparatos y averías puntuales en la parte nueva. Cuando llamas, saber la calle nos dice ya bastante de qué nos vamos a encontrar.
Vivir frente al mar tiene un coste en material
En las viviendas de primera línea de Ondarreta y del paseo hacia el Peine del Viento, el ambiente salino es intenso todo el año. Ataca los anclajes metálicos, corroe los acabados de grifería que no son cromo ni inoxidable, y deteriora antes los anclajes y las rejillas de ventilación.
Aquí no es una cuestión estética sino de vida útil. Instalamos con tornillería inoxidable, evitamos ubicar termos en fachadas expuestas y desaconsejamos con franqueza los acabados en negro mate o dorado cepillado, por bonitos que sean en el catálogo: en esta zona se pican en un par de años y casi nunca tienen recambio.
Pisos de estudiantes en Ibaeta
La proximidad del campus llena Ibaeta y parte del Antiguo de pisos compartidos y de alquiler. Ahí las averías tienen un patrón muy reconocible: atascos de ducha por acumulación de pelo, fugas en latiguillos de lavadora que nadie revisa y termos que se quedan cortos porque se dimensionaron para una familia y ahora viven cuatro personas con horarios distintos.
Con propietarios que alquilan trabajamos con presupuesto por escrito y factura, y hacemos revisiones entre curso y curso. Cambiar latiguillos y llaves de escuadra en septiembre cuesta poco y evita la llamada de madrugada en febrero.