Un barrio construido deprisa en los años del desarrollismo
Altza creció muy rápido en los sesenta y setenta para alojar a la población que llegaba a trabajar a la industria de la zona y al puerto de Pasaia. Se construyeron muchas viviendas en poco tiempo, con los materiales y los criterios de entonces: hierro galvanizado en agua, bajantes originales y calefacción de hierro fundido donde la había.
Medio siglo después, ese parque está en el punto en que las reparaciones puntuales dejan de compensar. Lo decimos con franqueza cuando toca: si en una misma vivienda hemos reparado tres fugas distintas en dos años, cambiar el tramo o la instalación sale más barato que seguir parcheando.
Bajantes antiguas: cómo se tratan
Muchas bajantes originales del barrio son de materiales que hoy no se emplean y que exigen precaución. Mientras están íntegras y no se manipulan no representan un problema; lo que no se puede hacer es atacarlas con máquina agresiva o romperlas sin criterio.
Trabajamos sobre ellas con el procedimiento adecuado: inspección con cámara antes de decidir, limpieza con métodos que no dañen el tubo y, cuando hay que sustituir, gestión del residuo con empresa autorizada. Si un fontanero te propone romperla sin más, cambia de fontanero.
Comunidades con mucho vecino y presupuestos que hay que votar
En Altza las comunidades son grandes y las decisiones pasan por junta. Eso alarga los plazos y hace que el formato del presupuesto importe tanto como el precio: hace falta un documento que explique qué falla, qué alternativas hay, qué cuesta cada una y qué pasa si no se hace nada.
Lo redactamos así por defecto y adjuntamos las imágenes de la inspección. Con la grabación del interior de la bajante encima de la mesa, las juntas dejan de discutir sobre opiniones y aprueban mucho más rápido.