Humedad no siempre significa fuga: en Donostia, muchas veces no lo es
Donostia recibe del orden de 1.500 mm de lluvia al año y vive con una humedad relativa alta casi todo el año. Eso hace que aquí una parte importante de las manchas que nos llaman a mirar no sean fugas de tubería, sino condensación, capilaridad desde el terreno o filtración de agua de lluvia por fachada, terraza o carpintería.
Distinguirlo es lo primero que hacemos, y es lo que más dinero te ahorra. Si picamos buscando una tubería que no está rota, tienes obra, gasto y la mancha sigue ahí. Antes de encender ningún equipo comprobamos el contador con todo cerrado: si no se mueve en varios minutos, no hay fuga en tu instalación de agua y el problema es otro. Te lo decimos aunque eso signifique que no haya reparación que facturarte.
Con qué buscamos y para qué sirve cada equipo
No hay un único aparato que valga para todo. Cada tipo de fuga suena, se calienta o se comporta de una manera distinta, y usar el equipo equivocado es la razón por la que mucha gente acaba con media casa levantada.
- Geófono y correlador acústico: escuchan el silbido del agua a presión escapando por la rotura. Es lo que mejor funciona en tuberías empotradas en pared y en suelo.
- Cámara termográfica: ve la diferencia de temperatura que deja el agua caliente al filtrarse. Ideal para fugas en circuitos de agua caliente sanitaria, suelo radiante y calefacción.
- Gas trazador (nitrógeno-hidrógeno): se inyecta en la tubería vacía y se detecta en superficie por dónde sale. Es la solución cuando la instalación está bajo solera o el ruido ambiente no deja escuchar.
- Cámara de inspección: para bajantes, desagües y arquetas, donde el problema no es presión sino rotura o desplome del tubo.
Amara, Loiola y el nivel freático del Urumea
Buena parte de Amara Berri y Loiola se construyó en los años sesenta y setenta sobre terrenos ganados a las marismas del Urumea. El nivel freático es alto y en garajes, trasteros y bajos es habitual encontrar humedad estructural que nada tiene que ver con una tubería. Cuando nos llaman por una mancha en un sótano de esa zona, lo primero que descartamos es precisamente eso.
En los edificios de esa época también es frecuente que el trazado de fontanería vaya empotrado sin registro y sin planos. Ahí el geófono y el gas trazador son la diferencia entre abrir un palmo de pared o levantar un pasillo entero.
Qué te entregamos al terminar
Te enseñamos el punto localizado antes de abrir, marcado sobre la propia pared o suelo, y te explicamos qué tubería es y por qué ha fallado. Después reparamos con la mínima obra: sustituimos el tramo dañado, comprobamos que el contador queda parado con todo cerrado y dejamos la zona limpia.
Si vas a dar parte al seguro, te entregamos un informe con fotos del antes, del punto de fuga y de la reparación, junto con la factura. Sin ese informe, muchas compañías rechazan o retrasan el expediente.